Desde Sudáfrica hasta Canadá, de los campesinos de Malawi a las cenas italianas, un viaje a fin de descubrir cómo un huerto puede ser bueno, limpio y justo…
En Malawi, sobre las lozanas altiplanicies del norte del país la red de Slow Food se ocupa en estos momentos de la puesta en marcha de 10 huertos. Escuelas y comunidades reciben apoyo técnico de Frederick Msiska, experto horticultor. En los alrededores de la ciudad de Nchenachena (500 kilómetros al norte de la capital) Frederick Msiska es conocido como “el doctor de las plantas” vista su amplia experiencia en el campo de la agricultura sostenible. Junto a la comunidad de aprendizaje de Terra Madre de Nchenachena, Frederick organiza seminarios en los que enseña a los campesinos locales cómo preparar el bocashi (abono sólido orgánico obtenido con tierra, hierba, cáscara de huevo y papel) y cómo construir cisternas para recoger el agua de la lluvia y usarla en la irrigación. Incansable, se desplaza en bicicleta de un huerto al otro, donde alumnos, enseñantes y campesinos cultivan variedades tradicionales como ziku, malezi y kamughangi (en lengua chitumbuka).
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